Con motivo de la exposición “Naturaleza Viva” que se realizaría en la Sala de Exposiciones de la Escuela de Artes “León Ortega” de Huelva, a los alumnos de segundo curso se fotografía se nos pidió que colaborásemos exponiendo cada alumno una fotografía que tuviese relación con alguno de los poemas o rimas que nos proponía la profesora del módulo de Proyectos de Fotografía, todos ellos relacionados con la cosificación de la mujer.

La rima que elegí fue la Rima LXXVII de Gustavo Adolfo Bécquer, con la que pensé que podría sacarle mucho partido a mi estilo de fotografía, quizás muy marcada por el concepto futurista:

“Dices que tienes corazón, y sólo 
lo dices porque sientes sus latidos. 
Eso no es corazón…; es una máquina, 
que, al compás que se mueve, hace ruido.”

La idea me vino subiendo las escaleras hacia el Aula 1 de la Escuela de Arte, fue como un flash en mi cabeza, en un momento supe cómo iba a ser la fotografía final y qué es lo que iba a necesitar, la verdad es que desde esa idea dejé poco a la improvisación.
Me puse manos a la obra en cuanto llegó a casa una cabeza para pelucas, pedida en Amazon, y que no pasó de los 25€. Fue más difícil abrirle huecos en la cabeza de lo que yo creía y el resultado de pintarla con un spray color cromo fue bastante decente.

Fue tremendamente extraño hacer agujeros a una cabeza que estaba demasiado bien conseguida para el precio que tuvo. Me dio verdadera lástima porque a veces parecía que le hacía daño a un objeto.

Una vez hice por completo la cabeza de Paca (así la llamé), colgué un corazón de cerdo REAL de una lámpara de mi salón para que pareciese que levitase frente a la propia Paca. Controlé los 3 puntos de luz que usé (una luz continua y dos flashes) y observé cómo podía cambiar la expresión de Paca según de donde le llegase la luz. Podía parecer triste, loca, amable… ¡lo que hace la iluminación!.

El resultado lo puedes ver en el siguiente slideshow, he cogido partes del proceso que subí a Instagram mediante una pequeña historia que se me ocurrió en el momento…